SE DICE DRENTRÍFRICRO.
Esa es mi respuesta. El lenguaje evoluciona y mejora, y lo reinventamos cada día. Esta es mi aportación.
– Ostras, qué zafio y burdo, ¿no?
Como diría una amiga mía, «me la rafa». No sé quién es el tal rafa, ni cuál es el beef con él, pero me importa muy poco. Y no le pongo la mayúscula porque ni si quiera sé si rafa es una persona en esa expresión.
Tras tanto tiempo sin comprender por qué en la RAE se acepta CROCRETA y ALMÓNDIGA, por fin he visto la luz:
A esa peña se la suda muy fuerte y probablemente tenga otras cosas en las que pensar. Y les vas a entender igual.
- Ya, ¿pero qué te cuesta buscar en un momento en Google cómo se pone bien?
Pues casi lo mismo que copiar y pegar un dash para identificarte, voz inexistente. Pongo un guión, y si el WordPress lo convierte en una lista de puntos pues así se queda.
Me planteo incluso hacerme una camiseta, registrar la marca, comprar el .com, todo. DRENTRÍFRÍCO.
(Este post se lo dedico a las personas que me enseñaron que la lengua está para destruirla: Linguriosa y Pavón)
(Pero sí, no es dentrífrico, que proviene de diente/denti. Y nunca decimos dentrista.)